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¿Merece la pena visitar Cuenca?

Sí: Cuenca es una de esas ciudades que no necesita presentación, pero que siempre supera las expectativas. Declarada Patrimonio de la Humanidad y suspendida sobre las impresionantes Hoces del Huécar, ofrece arte abstracto de primer nivel, una naturaleza que corta la respiración y una gastronomía conquense con carácter propio, a distancia cómoda de Madrid y de Valencia. Cuenca es única. Cuenca es irrepetible. Cuenca, hay que vivirla.

¿Cómo llegar en coche a Cuenca?

Llegar a Cuenca en coche es más sencillo de lo que parece. Desde Madrid, la A-3 hasta Tarancón y luego la CM-211 o la A-40 y N-400, en aproximadamente 1 hora y 40 minutos. Desde Albacete y el sur, sube por la A-31 hasta La Roda y coge la N-320 directa. Desde Valencia, la A-3 hasta la salida 177 te lleva sin desvíos. Desde Toledo, la A-40 hasta Tarancón y luego hacia Cuenca.

¿Mejores restaurantes en Cuenca?

La gastronomía conquense tiene personalidad y nivel. Raff San Pedro, distinguido con estrella Michelin, es la cita imprescindible para los más exigentes. Para platos tradicionales con vistas inigualables a las Hoces, el Mesón Casas Colgadas y la Posada de San José son experiencias tan visuales como gastronómicas. El Aljibe de Cuenca y la Sidrería La Figal destacan por sus menús asequibles y ambiente animado en el casco antiguo... Cuenca sabe a algo especial. Cuenca sorprende en cada bocado.

¿Dónde cenar en Cuenca?

Por un lado, la Plaza Mayor y los alrededores de la Catedral reúnen mesones con terraza perfectos para cenas al aire libre; por otro, la calle San Pedro y la Travesía de San Pedro ofrecen una atmósfera más bohemia con bares de raciones y música en directo. Para coronar la noche con las mejores vistas a las Hoces del Huécar, el entorno del Puente de San Pablo y los alrededores del Parador son incomparables. Cuenca de noche es pura magia. Cuenca enamora con la luz apagada.

¿Qué ver en Cuenca?

Las legendarias Casas Colgadas con su Museo de Arte Abstracto Español, la Catedral de Santa María la Mayor —primera catedral gótica de España—, el icónico Puente de San Pablo, el Parador en el antiguo Convento de San Pablo y el casco histórico suspendido sobre las Hoces del Huécar son visitas absolutamente imprescindibles. Para una vista panorámica sin igual, sube al Cerro del Socorro o recorre la espectacular Ronda del Júcar... Cuenca se mira. Cuenca se respira. Cuenca, hay que subirla.